sábado, 14 de enero de 2012

Confesiones inéditas vinculan a la CMPC con la masacre de 19 trabajadores en Laja.

Por : Juan Pablo Figueroa en Reportajes de investigación


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Fue una cacería. En septiembre de 1973 los carabineros de la Tenencia de Laja apresaron a 14 trabajadores de la Papelera y Ferrocarriles, a dos estudiantes secundarios y dos profesores, a los que llevaron al Fundo San Juan donde los ejecutaron y enterraron clandestinamente. Todos los policías habían bebido copiosamente pisco que les envió la CMPC, la que también aportó vehículos para la caravana de la muerte encabezada por el agricultor Peter Wilkens. A pesar de la desesperada búsqueda de sus familiares, el pacto de silencio sobre lo que ocurrió aquella noche se mantuvo hasta agosto del año pasado.
“Como era arena no era difícil cavar. Hicimos una zanja de 2 a 3 metros de largo por 1,5 de profundidad. Luego bajamos de los vehículos a los 19 detenidos. A algunos los arrodillamos frente a la zanja; a los otros los dejamos de pie. Estaban delante de nosotros, dándonos la espalda. Recuerdo muy bien cuando el carabinero Gabriel González discutió fuertemente con Nelson Casanova, porque éste último no quería disparar. Fue tanto que yo me metí y le dije a González que si le hacía algo a Casanova, yo le dispararía a él con el fusil Sig que tenía en la mano. Era tanta la tensión. Todos estábamos muy alterados, pero igual cuando el oficial dio la orden, procedimos a disparar. Todos disparamos, y cuando digo todos, incluyo al teniente Alberto Fernández Michell. Les disparamos por la espalda. Algunos cayeron directamente al foso. A otros, ya muertos, los tuvimos que empujar para que cayeran o bien los tomamos y tiramos al foso. Quedaron uno encima del otro. Luego los tapamos con la misma arena y algunas ramas y tomamos rumbo a Laja. Cuando llegamos a la Tenencia, seguimos tomando el pisco y las bebidas que el teniente había traído del casino de la planta papelera de la CMPC. Recién entonces los que quedaron en la guardia supieron lo que había pasado. Fernández dio la orden de guardar silencio. Después todo siguió como si nada”.
El cabo 1º (r) Samuel Vidal Riquelme fue el primero que quebró el pacto. Por 38 años guardó el secreto de lo que pasó la madrugada del 18 de septiembre de 1973 con los 19 trabajadores que durante los cinco días previos él y sus compañeros de la Tenencia de Laja aprehendieron en esa localidad y San Rosendo para luego meterlos en un pequeño calabozo, torturarlos y después, esa noche, ejecutarlos clandestinamente en un bosque cerca del Puente Perales, en el Fundo San Juan.
La primera vez que Vidal habló sobre lo que pasó esa noche fue en 1979, cuando el Arzobispado de Concepción presentó una querella contra los carabineros de la Tenencia y el entonces ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Concepción, José Martínez Gaensly, lo entrevistó. Pero esa vez dijo lo mismo que sus 15 compañeros de la Tenencia de Laja: que a los prisioneros los habían llevado al Regimiento de Los Ángeles. Martínez preguntó a los militares de ese regimiento por los 19 trabajadores, pero ellos aseguraron que nunca ingresaron allí. Entonces volvió a hablar con los carabineros. Aunque cambiaron la versión, todos dijeron lo mismo: que los habían subido a una micro que les había facilitado la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) y que en el camino a Los Ángeles se los habrían entregado a una “patrulla fantasma” de militares. Que desde entonces les perdieron la pista.
Para algo sirvieron las indagaciones de Martínez: se supo que los cuerpos estaban en una fosa común del Cementerio Parroquial de Yumbel. Que los habían llevado allí en octubre de 1973, sin que nadie supiera, cuando los sacaron del hoyo donde los habían enterrado después de que un agricultor denunciara a Carabineros de Yumbel que sus perros mordisqueaban unos restos humanos. El parte con la denuncia llegó al Juzgado de Letras de Mayor Cuantía de la localidad, pero la jueza Corina Mera ordenó que se guardara en la caja de fondos. Nunca se investigó.
Sin saber cómo habían llegado los cuerpos al cementerio ni quién los había ejecutado, los restos fueron identificados, y entregados a sus familiares que por seis años los habían buscado sin tregua. En marzo de 1980, Martínez se declaró incompetente y remitió los antecedentes a la Fiscalía Militar Ad Hoc de Concepción. En tres meses la causa fue sobreseída y a fines de 1981, la Corte Suprema ratificó el sobreseimiento. Esa fue la acción de la justicia.
27 años después, la Asociación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) y el Programa de Continuación Ley 19.123, del Ministerio del interior, solicitaron a la Corte de Apelaciones de Concepción la reapertura de la causa. Después de revisar los antecedentes, el ministro Carlos Aldana dejó sin efecto la resolución que sobreseyó definitivamente a los carabineros denunciados y la ratificación de ese fallo por parte de la Corte Suprema. Se reabrieron así el sumario y la investigación bajo la causa rol 27-2010.
CIPER tuvo acceso a las declaraciones y documentos de esa investigación. Entre ellos está laconfesión del cabo Samuel Vidal el 14 de junio de 2011 ante la Policía de Investigaciones (PDI). Desde entonces comenzaron a surgir uno a uno los detalles sobre el destino de los 19 trabajadores que él y sus compañeros asesinaron por la espalda la madrugada del 18 de septiembre de 1973. Así se supo de los operativos de captura, de la ejecución en un descampado y del apoyo y financiamiento que dieron para su exterminio un importante empresario de la zona y en especial la CMPC de la zona, empresa presidida en ese entonces por el ex Presidente Jorge Alessandri y cuyo principal accionista era el empresario Eliodoro Matte Ossa.
El juramento que los carabineros de la Tenencia de Laja hicieron en noviembre de 1973 en el Puente Perales, cuando su oficial a cargo, el teniente Alberto Fernández Michell, se iba destinado a Antofagasta, se había roto: “Que si alguien abría la boca, había que pitiárselo entre los mismos compañeros”.

15/9/73: CACERÍA EN SAN ROSENDO

El maquinista de Ferrocarriles Luis Alberto Araneda fue al mediodía a la Casa de Máquinas de San Rosendo para ver si estaba en “tabla”. Era lo que hacía todos los días cuando no le tocaba viajar la jornada anterior. Cuando llegó, vio a través de sus lentes de marco negro y grueso el papel que indicaba el itinerario de los trenes que saldrían ese día. Buscó su nombre, pero no aparecía entre los que tenían programado viajar ese sábado 15 de septiembre de 1973. Entonces comenzó la caminata de vuelta a su hogar en la Población Quinta Ferroviaria.
-Devuélvase al trabajo, que lo andan buscando los carabineros, a usted y a Juan Acuña –le dijo su vecino Eusebio Suárez, preocupado, cuando lo vio llegar.
Pero Luis Alberto no le hizo caso. Le respondió que su máquina estaba en la Maestranza, así que no tenía nada que hacer ese día allá. Además, si lo buscaban, no tenía por qué preocuparse. El día anterior había llegado de un viaje al sur y apenas supo que Carabineros requería que militantes y dirigentes sindicales se presentaran, Luis Alberto fue al Retén de San Rosendo. Allí le pidieron sus datos. En un papel escribieron su nombre, su RUT, que tenía 43 años, que era militante del Partido Socialista (PS), que presidía la Junta de Abastecimientos y Precios (JAP) y que era dirigente sindical de la Federación Santiago Watt de Ferrocarriles del Estado. Después le dijeron que podía retirarse. Luis Alberto volvió a su casa y no pensó más en eso, ni siquiera cuando Eusebio le dijo al día siguiente en la calle que lo buscaban, que hacía sólo unos minutos una patrulla de policías de Laja le había preguntado por él y que les había dicho dónde vivía.
Cuando estaba por llegar a su hogar, su esposa lo vio venir a través de la ventana con su vestón gris a rayas, su pantalón café, sus zapatos negros y sus anteojos del mismo color. También vio como seis o siete carabineros con cascos le cerraron el paso, levantaron sus fusiles y lo apuntaron justo cuando estaba por abrir la reja. Luis Alberto quedó tieso. Ella no lo pensó y salió gritando a los policías para que la dejaran, al menos, despedirse. Luis Alberto, que ya tenía las manos amarradas a la espalda, le dijo que sacara de su bolsillo el dinero y su reloj. Ella lo hizo. Luego vio como se lo llevaban. Faltaba poco para las 16:00 horas. La cacería en San Rosendo recién comenzaba.
Como la patrulla que comandaba el teniente Fernández venía de Laja y no conocía a quiénes debía detener, el carabinero Sergio Castillo Basaul, del retén de San Rosendo, les sirvió de guía. No había una lista formal ni órdenes de aprehensión: la orden que vino de la Comisaría de Los Ángeles fue detener a todos los dirigentes de la Unidad Popular (UP). Si Castillo, que los conocía, decía que alguno de los vecinos debía ser detenido, de inmediato lo apuntaban, lo amarraban y se lo llevaban.
Juan Antonio Acuña, 33 años, tres hijos, también maquinista y dirigente del sindicato de Ferrocarriles, fue el siguiente en la lista. Lo fueron a buscar a su casa una hora después, cuando estaba por sentarse a tomar once con su familia. La misma patrulla que había llegado a pie desde Laja se metió a la fuerza y lo sacó a punta de cañón. Luego le tocó al empleado de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), Dagoberto Garfias, de 23 años. A él le siguieron Mario Jara (21) que estaba en su casa con su mamá y su abuela; Raúl Urra (23), que también estaba en su domicilio; y el director de la Escuela 45 de San Rosendo, Óscar Sanhueza (23).
Todos fueron llevados a la Plaza de San Rosendo, donde los esperaba otro detenido: Jorge Zorrilla, un obrero minero de 25 años que trabajaba en Argentina y que estaba pasando en Chile sus vacaciones. Él, al igual que Luis Alberto Araneda, se presentó voluntariamente ante Carabineros. De inmediato lo apresaron y cuando llegaron los demás, la patrulla los amarró y se los llevó a pie por el puente peatonal que unía San Rosendo con Laja. Al otro lado los esperaba una micro, una de las tantas cortesías de la CMPC con la patrulla comandada por el teniente Fernández Michell, el oficial a cargo de la Tenencia de Laja. Una vez arriba del bus, se los llevaron.

11/9/73: LAS PRIMERAS ÓRDENES

Aunque fue el primero en ser detenido, el teniente (r) Fernández Michell fue el último de los miembros de la Tenencia de Laja en declarar ante el Tribunal. El 16 de agosto del año pasado fue detenido en Iquique, donde trabajaba como instructor en una escuela de conducción. Y cuando el día siguienterompió el pacto de silencio que él mismo propuso después de la ejecución, partió por el principio:
“Estaba en mi domicilio entregado por la CMPC cuando recibí la noticia del Golpe Militar. Había llegado a la Tenencia de Laja a mediados de 1973 como subteniente subrogante, y como no había oficial, quedé de jefe. Tenía 22 años. Para el 11 de septiembre yo era la autoridad policial, y apenas supe del Golpe, mientras esperaba órdenes, llamé al acuartelamiento de todos los carabineros. Eso lo coordinaron el suboficial mayor Evaristo Garcés Rubilar y el sargento Pedro Rodríguez Ceballos, que me seguían en el mando”.
“Esa misma mañana recibí la orden por parte de la Jefatura de Los Ángeles para que detuviera a todas las autoridades de gobierno, subdelegados y al alcalde. La acción se cumplió sin problemas y después de detenerlos en nuestra unidad, fueron derivados al Regimiento de Los Ángeles en buses facilitados por la Papelera, porque ya tenía mucha gente en el cuartel. Días después, mi superior en Los Ángeles, el comisario Aroldo Solari Sanhueza, me ordenó comenzar a detener a todos los activistas de la comuna. Como la CMPC tenía una planta química, los activistas podían tomársela y actuar en nuestra contra. Esa fue la información que me llegó de inteligencia militar. Uno de esos días llegó el coronel de Ejército Alfredo Rehern Pulido para reiterar la orden. Les ordené a los suboficiales Garcés y Rodríguez que procedieran con el personal a realizar esa labor, porque ellos conocían más a esas personas”.
Desde que Salvador Allende asumió la presidencia en 1970, la CMPC formaba parte de la lista de empresas que el gobierno pretendía expropiar. Por eso, el mismo día del Golpe, una patrulla comandada por Fernández Michell fue hasta la planta que la Papelera tenía –y aún tiene– en Laja. Eran las 16:00 horas cuando los cerca de 300 funcionarios que salían de su jornada se encontraron con Fernández, Garcés, Rodríguez y otros miembros de la Tenencia. Los hicieron formarse en filas. La patrulla tenía en sus manos una lista que el superintendente de la planta Carlos Ferrer y el jefe de personal Humberto Garrido, habían preparado: esos eran los “activistas”.
Los que figuraban en la nómina fueron separados y llevados a golpes y apuntados por fusiles al edificio contiguo, donde funcionaba el policlínico de la empresa. Allí los volvieron a golpear. Después los subieron a vehículos de la CMPC y se los llevaron al cuartel. Todos ellos fueron derivados después, en la misma micro de la empresa del Grupo Matte, a Los Ángeles. Entre ellos estaba Eduardo Cuevas, un mecánico de mantención de la Papelera y militante del MIR que se sumó voluntariamente a la reconstitución de escena que llevó a cabo el ministro Aldana el 18 de agosto del año pasado. Antes de que se lo llevaran, Fernández lo agarró y se los mostró a sus compañeros de trabajo aún formados en la fila: “¡Véanlo por última vez!”, les gritó.
Después de poco más de un año y tres meses en centros de detención y tortura, y luego de pasar por un Consejo de Guerra, a Eduardo Cuevas se le volvió a ver. Una “suerte” que los que fueron cazados los días siguientes no tuvieron.

13 y 14/9/73: LA CAÍDA DEL ESTUDIANTE Y LOS OBREROS

Lo primero que hizo la patrulla que ese día encabezaba el sargento Pedro Rodríguez Ceballos, fue ir a la Estación de Trenes. En el andén, Manuel Becerra se despedía de su mamá, su abuela, su hermano y su prima. Eran las 8:00 y en sólo unos minutos saldría el tren que lo llevaría de vuelta a Curacautín, donde cursaba la enseñanza media en la Escuela Industrial. Estaba a punto de abordar cuando los carabineros lo agarraron. Entre los gritos de sus familiares, Manuel Becerra fue sacado a golpes de la estación, lo subieron al jeep que la CMPC les había otorgado para que se movilizaran, y se lo llevaron a la Tenencia de Laja. Era el 13 de septiembre de 1973. Mario tenía 18 años.
En cosa de minutos le avisaron a su papá, que trabajaba en las oficinas de Transportes Cóndor. Apenas supo, le pidió a su jefe que hablara con Carabineros y gestionara su liberación. Él fue a la Tenencia y habló con el guardia de turno, pero le dijeron que ya habían registrado su detención en los libros correspondientes. Después le dirían a su padre que lo habían detenido porque “militaba con los miristas”. Manuel ya había sido detenido antes, durante la campaña para las elecciones parlamentarias de 1973, por pintar junto a otros amigos consignas del MIR en Laja. El joven quedó detenido.
El siguiente en la lista fue Luis Armando Ulloa, 41 años, casado, cinco hijos, militante del Partido Comunista (PC) y obrero maderero de la Barraca Burgos de Laja, adonde lo fueron a buscar. Eran las 8:30. Como su hijo mayor trabajaba con él, lo primero que hicieron sus compañeros fue avisarle apenas llegó, porque justo cuando se lo llevaron no estaba. Él corrió a su casa y le avisó a su madre aún convaleciente del último parto. Tampoco pudieron hacer nada por sacarlo.
Esa tarde, los carabineros volvieron a la CMPC. Apenas puso un pie afuera de la planta, Juan de Dios Villarroel fue secuestrado por la patrulla de Rodríguez. Tenía 34 años, cuatro hijos y la mala fortuna de trabajar en una empresa que elaboró una lista negra con los nombres de sus propios empleados. En esa misma nómina estaban sus compañeros de trabajo Jack Gutiérrez, militante del MAPU; Heraldo Muñoz, del PS; y Federico Riquelme. A todos los llevaron a la Tenencia, donde se sumó el comerciante de frutas y verduras y regidor del Municipio, Alfonso Macaya, que llegó voluntariamente después de oír en una radio local que lo andaban buscando. A él lo dejaron libre al día siguiente, pero el 15 de septiembre lo fueron a buscar de nuevo a la casa de sus suegros. Nunca regresó.
El 14 de septiembre, Rodríguez salió de nuevo a las calles en el jeep de la CMPC. No tuvo que alejarse mucho, porque a los dos hombres que se sumaron ese día al grupo de detenidos políticos, los encontró saliendo de su trabajo en la planta papelera. Uno era Wilson Muñoz. El otro, Fernando Grandón, que a sus 34 años ya tenía ocho hijos.

16 y 17/9/73: LA PEQUEÑA TENENCIA

Muy probablemente, la Tenencia de Laja nunca tuvo tantas visitas como esos días. Para la noche del 15 de septiembre de 1973, en el calabozo de aquella construcción en Las Viñas Nº 104 que Fernández recuerda como “dos mediaguas grandes a las que se le habían hecho unos agregados”, había 17 personas detenidas: a los siete que trajeron de San Rosendo y a los nueve que secuestraron en Laja, se había sumado esa tarde el director del Sindicato Industrial de la CMPC, Jorge Lamana, que se presentó en la Tenencia de forma voluntaria.
Desde que comenzaron las detenciones, sus padres, hermanos e hijos los fueron a visitar con la autorización del oficial a cargo del recinto. La esposa de Fernando Grandón llegó el mismo día que lo detuvieron a verlo por primera vez. Cuando lo vio, lo notó asustado, pero sin lesiones. La hija mayor de Luis Armando Ulloa también fue a verlo y cuando lo encontró en medio del grupo, se dio cuenta que le habían cortado el pelo a tijeretazos. Pero la peor parte se la llevaron los de San Rosendo. Todos ellos tenían moretones, rasguños y mordeduras de perros. Jorge Zorrilla, el minero detenido en sus vacaciones, dijo a uno de los familiares de los detenidos que también los habían sentado en la pica.
El 16 de septiembre llegaron a la celda los últimos dos miembros del grupo. A Juan Carlos Jara, de 17 años, lo agarró la patrulla de Pedro Rodríguez cuando peleaba con otros jóvenes en la calle. A Rubén Campos, director de la Escuela Consolidada de Laja, lo sacaron de su casa y de ahí fue directo al calabozo.
Hasta el 17 de septiembre, las visitas a los prisioneros continuaron. En las mañanas llegaban casi todos los familiares con el desayuno recién hecho y ropa limpia. Más tarde les llevaban almuerzo y en la noche la cena. También los visitaba el párroco de Laja, el sacerdote Félix Eicher, que ingenuamente había acompañado a algunos de los que se presentaron voluntariamente a la Tenencia para que “arreglaran sus problemas”. Y cada vez que iban intentaban convencer a los carabineros de que los soltaran. Los presos les decían que estuvieran tranquilos, que pronto saldrían de allí. La noche de la víspera de fiestas patrias, el teniente Fernández Michell recibió una orden.
“Estaba cenando en el comedor cuando el suboficial Garcés me dijo que el mayor Solari, el comisario de Los Ángeles, estaba al teléfono. Estaba muy molesto conmigo porque había mandado mucha gente al regimiento sin preguntarle. Yo lo había hecho por un tema de espacio. Me asustó que estuviera enojado, porque yo me había casado sin permiso de mis superiores y estaba esperando a mi primera hija, así que tenía que hacer lo que me dijera, si no me arriesgaba a otra sanción. Me preguntó cuántos detenidos tenía en la unidad. Le dije que había 19 personas. Me dio la orden de “eliminarlos”. Me dijo que si no lo hacía, tendría que atenerme a las consecuencias. Luego cortó. De inmediato llamé a Garcés y Rodríguez y les dije que alistaran al personal”.

18/9/73: MATANZA EN EL BOSQUE

Los hombres que seguían a Fernández en la cadena de mando hicieron unas llamadas y en sólo minutos consiguieron cordeles, alambres, palas, vehículos y hasta un lugar alejado donde llevar a cabo la masacre. Tenían carabinas y fusiles para todos los funcionarios de la Tenencia. También el alcohol que les dio la CMPC. El plan para matar a los 19 ya estaba en curso.
“Cuando nos llamaron al cuartel, ya había comenzado el toque de queda. Al llegar, nos juntaron en una sala que usábamos de comedor y nos ordenaron beber pisco en abundante cantidad. Estábamos casi todos los integrantes de la Tenencia de Laja, desde el teniente Fernández Michell, hacia abajo. Los que no llegaron al cuartel, se unirían más tarde a nosotros. Después de tomar, el teniente Fernández nos dijo que sacáramos a los 19 detenidos de los calabozos de la Tenencia. Les amarramos las manos atrás de sus espaldas con cáñamo y alambres de fardo de pastos, los llevamos afuera y los subimos al bus de la CMPC. Yo tuve que custodiar el interior del bus. Por eso llevaba mi fusil Sig en las manos. Tomamos la carretera hacia Los Ángeles. Al frente de la caravana iban en un jeep Fernández, Garcés y Peter Wilkens, un agricultor alemán de la zona”.
Hasta que el cabo Samuel Vidal declarara en junio de 2011, el nombre de Wilkens jamás apareció en la investigación. Después de él, Fernández y varios carabineros ratificaron su participación en la matanza de esa noche. Antes no se sabía que Garcés lo había llamado, que había acompañado a Fernández en el jeep de la CMPC que lideraba la caravana ni que pasado el Puente Perales, después de una curva en el camino entre Laja y Los Ángeles, fue él quien le dijo que doblara a la derecha y que se detuviera 300 metros más allá, en un claro junto a un bosque de pinos. Como sólo los carabineros que estuvieron esa noche y juraron silencio sabían que Wilkens había estado allí, nadie relacionó el hecho cuando en 1985 un joven de 19 años llamado Arturo Arriagada, sin antecedentes, ingresó a su fundo en Laja, mató a su mayordomo, ingresó a su habitación y le dio un escopetazo. Después subió los cadáveres a su furgón y los sepultó el borde del camino, muy cerca de donde esa noche sepultaron a los detenidos de Laja y San Rosendo.
Según un reportaje que publicó Contacto cuando en 2001 se estaba por abolir la pena de muerte en Chile, Arriagada fue condenado a cadena perpetua y para entonces, por su buena conducta, había sido incorporado al Centro de Educación y Trabajo (CET) de Concepción. Para su acto criminal, la justicia sí funcionó. Wilkens, en cambio, murió sin que nadie lo interpelara por haber sido cómplice y haber guiado y observado como un grupo de policías fusilaba a 19 obreros la madrugada del 18 de septiembre de 1973 en el Fundo San Juan. Una noche que el sargento 2º (r) Pedro Parra recuerda muy bien:
“No había militares ni agentes de la DINA; sólo estábamos los de la Tenencia, menos los tres que se quedaron en la guardia. Cuando nos detuvimos, la camioneta quedó muy cerca de unos arbustos. La noche estaba clara y había luna, pero igual se usaron las luces de los vehículos. Con la pelea entreGabriel González y Nelson Casanova, recién tomé el peso de lo que estaba pasando. Ya estaba todo decidido. El teniente Fernández Michell no decía nada; era uno más del grupo. Los detenidos estaban frente a nosotros con sus manos atadas. Yo tenía una carabina Mauser. Cuando Fernández dio la orden, todos apuntamos a los detenidos que nos habían asignado. Ninguno de ellos se quejaba o decía algo. Entonces dieron la orden de disparar. Todos lo hicimos”.

18/9/73: DESPUÉS DE LA MASACRE

Los cadáveres quedaron bajo tierra. El grupo de carabineros subió a los vehículos y volvió al cuartel de Laja. Todos recuerdan que fue un momento extraño, que nadie se atrevió a decir algo. Cuando llegaron, se bebieron lo que había quedado del pisco que habían tomado antes de partir. Y allí mismo acordaron que nadie diría nada, que si alguno hablaba, correría la misma suerte de los que acababan de asesinar.
A la mañana de ese día, Gloria Urra se levantó temprano, preparó el desayuno, y como los días anteriores, fue a la Tenencia a ver a su hermano Raúl. Esperaba encontrarse con todos los detenidos y sus familiares, sentarse junto a ellos y compartir la comida. Pero el calabozo estaba vacío. Ahora que lo estaban limpiando, se veía mucho más grande. A Hilda Bravo, la esposa del comerciante de frutas Alfonso Macaya, no le habían permitido verlo cuando lo encerraron dos días antes, así que esa mañana esperaba encontrarse con su marido. Pero le dijeron lo mismo que a las madres, esposas, hermanos e hijos de los 19 trabajadores que estuvieron allí hasta la noche anterior: que los habían trasladado al Regimiento de Los Ángeles.
Los familiares se agruparon y partieron a buscarlos. En el Regimiento de Los Ángeles no los encontraron. Pasaron por la cárcel, el gimnasio de IANSA; nada. Después, algunos se fueron a Concepción y preguntaron en el Estadio Regional, en la Isla Quiriquina, en Talcahuano; sus nombres no aparecieron en las listas de prisioneros. Pasaron los días y la desesperada búsqueda se repitió una y otra vez en Chillán, en Linares. Así fue por semanas, por años. Muchos gastaron sus ahorros recorriendo distintas ciudades del país, buscando y preguntando sin respuestas. Pasaron por Temuco hasta llegar a Santiago. Todo fue inútil: los 19 se habían esfumado.
Dos días después de la masacre, el sacerdote Félix Eicher acompañó al obrero de la CMPC, Luis Sáez, a Los Ángeles, según declaró ante el ministro Carlos Aldana, “para que los de Laja no le hicieran nada”. Los días previos habían allanado dos veces su casa buscándolo, pero no lo habían encontrado.“Así como se entregó Macaya, dile a tu marido que también lo haga”, le habría dicho el sargento Rodríguez a su esposa. El sacerdote lo convenció de que se entregara el 20 de septiembre de 1973. Ese mismo día quedó detenido. Seis años después, cuando encontraron a los otros 19 en el cementerio de Yumbel –donde habían sido llevados clandestinamente por Fernández y sus hombres–, los restos de Luis Sáez aparecieron en el Fundo San Juan.
Fuente: http://ciperchile.cl/2012/01/13/las-confesiones-ineditas-que-vinculan-a-la-cmpc-con-la-masacre-de-19-trabajadores-en-laja-en-1973/

viernes, 13 de enero de 2012

En el senado se constatan las ganancias millonarias para los dueños de AFP y las pérdidas abrumadoras para los trabajadores.

Pero la situación es más grave aún si se considera que al 30 de abril del año 2011, los Fondos acumulaban cerca de US$ 157 mil 227 millones de dólares, de modo que entre ese mes y diciembre del mismo año se perdieron 20 mil millones de dólares, casi medio presupuesto nacional.


El miércoles 11 de enero de este año el Senado celebró una sesión extraordinaria para analizar la crisis que se vive en el sistema de pensiones. Este debate ha sido muy importante y se enmarca en la decisión de esa Corporación de examinar a fondo las falencias y proponer los cambios indispensables. La sesión especial fue solicitada por los senadores de la Concertación que están jugando un papel muy positivo en la búsqueda de soluciones. La actitud de senadores que apoyan al Gobierno, Lily Pérez, Carlos Cantero y Carlos Bianchi debe ser reconocida especialmente por su abierta disposición a discutir estos temas.

El debate mostró que el gobierno no está dispuesto a intervenir y con una mayoría de sus senadores, sigue optando por la protección de los poderosos grupos que controlan estas entidades en vez de dar una solución apropiada y urgente a los problemas graves y reales que viven cientos de miles de afiliados. La Ministro del Trabajo, defensora del sistema desde sus orígenes, no acepta ni un cambio, ni siquiera modificaciones que, manteniendo el sistema, facilitarían la vida de los trabajadores. Lo único positivo de su exposición fue anunciar públicamente que la AFP Planvital es la más cara, claro que se vuelve a equivocar cuando dice que ella es la primera y la única que lo hace. En muchas oportunidades, especialmente en el debate del Senado celebrado el día 17 de abril de 1996 reiteré que era la más cara. Entonces su dueño era Francisco Javier Errázuriz. Hoy lamento que uno de los accionistas minoritarios de Planvital sea el Colegio de Profesores, dirigido por militantes del PC y que nada hagan para informar a sus afiliados de este abuso.

En todo caso, incluso los defensores del sistema no cuestionaron las cifras oficiales que diversos senadores expusieron y que demuestran que los Fondos de Pensiones han perdido miles de millones de dólares provocando una baja del 20% en las pensiones de los actuales jubilados y dañando fuertemente a los 9 millones de afiliados. En efecto, al 31 de diciembre del 2011, el valor de los Fondos de Pensiones alcanzó a unos 138 mil millones de dólares.

La superintendencia de Pensiones anota una variación real negativa cercana a los 4 mil millones de dólares respecto de igual fecha del año 2010. 

El Senador Ruiz Esquide recordó que esa es la suma que se ha destinado para resolver parte del grave conflicto generado por el actual sistema de educación, cuyos principios y financiamiento han sido rechazados por la mayoría de los chilenos como lo comprueban las grandes movilizaciones en que participamos y todas las encuestas serias. Cuando esto se discutió, algunos de nosotros consideramos insuficiente este monto para la necesaria y urgente inversión en educación que Chile necesita, pero reconociendo que ese monto es importante. El gobierno mantuvo cerradas las puertas a una solución porque consideraba que esa cifra era excesiva.

Ahora que esa suma se pierde por la irresponsabilidad y avaricia de los dueños de la AFP, obligados por ley a administrar de buena forma nuestros recursos, ¿no es tan importante como para adoptar medidas especiales y urgentes? ¿Por qué no cambiar la ley de manera urgente para que cobren solo cuando hay ganancias y terminar con el abuso que les permite cobrar comisiones millonarias, ganen o pierdan los fondos ?

Pero la situación es más grave aún si se considera que al 30 de abril del año 2011, los Fondos acumulaban cerca de US$ 157 mil 227 millones de dólares, de modo que entre ese mes y diciembre del mismo año se perdieron 20 mil millones de dólares, casi medio presupuesto nacional.

¿No es una pérdida monstruosa que necesita de soluciones urgentes?

¿Es solo un hecho pasajero e irrepetible? No. ¿Es primera vez que ocurre? No. El año 2008, entre abril y Noviembre de ese año, los fondos perdieron cerca de 50 mil millones de dólares, el Presupuesto Nacional de Chile de un año. 50 mil millones de dólares de pérdidas. ¿Perdieron los dueños de las AFP, que son los que toman las decisiones de dónde y cuanto invertir? No. 
Los perdedores son los trabajadores, especialmente los ya jubilados. Estos últimos ven bajar sus pensiones en cerca de un 20% este año y con pronóstico malo para varios años más. Entre tanto, los dueños de las AFP siguen obteniendo ganancias millonarias. De acuerdo al último informe de la Superintendecia de AFP, en el primer semestre del año 2011, estas empresas obtuvieron ingresos por un total de$259.458 millones de pesos y sus gastos ascendieron a $108.826 millones de pesos.

De este modo .durante el primer semestre del año 2011, las AFP obtuvieron una ganancia de $125.680 millones de pesos. La Superintendencia nos informa que "El resultado antes señalado significó que la rentabilidad sobre el patrimonio de las AFP alcanzó a 12,2% en el primer semestre del año 2011" Pero si examinamos la rentabilidad sobre el patrimonio y los activos de las Administradoras, sin considerar el valor del encaje, las inversiones en empresas de depósito de valores y en sociedades que complementan el giro de las AFP y otros ingresos extraordinarios, los valores durante el período en análisis corresponden a 20,0% y 15,6%, respectivamente"

¿Quiénes pueden obtener utilidades tan altas? Los oligopolios de las AFP, las ISAPRES, las Compañías de Seguros y los Bancos.
En los antecedentes que la Ministro del Trabajo entregó al Senado hace pocos días, se comprueba que nuestros Fondos se invierten un 18% en los Bancos, 26% en grandes empresas, 20% en papeles del Estado y el 36% en el exterior. No es casualidad que todas estas entidades usan los Fondos de los trabajadores pagando un precio vil por ellos y cobrando tarifas usurarias por los servicios que nos prestan.

¿Por qué si los Bancos, las ISAPRES, las compañías de seguros y las grandes empresas ganan tanto, los Fondos de los trabajadores pierden? ¿Por qué el Gobierno no hace nada, saldo recomendar a los chilenos que no jubilen? ¿Por qué dicen que de esto no se salva nadie, cuando los ultra salvados son los dueños de las AFP?

Esperamos que estas respuestas se den en la Comisión Especial que el Senado acordó crear para estudiar esta situación y que debe ser saludada y valorada como una valiosa contribución de esa Corporación, que ha escuchado el clamor ciudadano. Creo que ello implica que todos debemos prepararnos para un debate serio, respetuoso y fundado. 
Y como la experiencia indica, los interesados en las soluciones debemos organizarnos y actuar ya que los pocos que se benefician de este sistema son muy poderosos. Controlan la mayor parte de los medios de comunicación y han comprado influencia política en todos los sectores.

Con franqueza no compartimos el camino de los insultos para alcanzar nuestros objetivos. Los sindicalistas antiguos como yo, sabemos que el ultra radicalismo de loa anarquistas y la sola indignación no bastan. Tenemos que persuadir usando los argumentos sólidos que hemos encontrado nosotros, estudiando los serios aportes de CENDA y otras entidades que estudian estos temas. Sin organización y lucha pacifica, nada de lo que queremos será posible.

Por ello, insistimos en pedir a cada persona que quiera cambiar la situación a que escriba o se acerque al diputado o Senador por el que haya votado y le pida su cooperación. También que le pidan a sus dirigentes sindicales que actúen unidos con otros para estos temas. Ojala los Colegios Profesionales se dieran cuenta que estos temas afectan especialmente a la clase media profesional que representan y colaboren con su prestigio y organización. Los que quieran, serán bienvenidos en ACUSA AFP, inscripción AC40 del Ministerio de Economía para participar activamente en las acciones que realizaremos en el futuro.

Sin lugar a dudas este es el año apropiado para marcan el fin del lucro en Previsión, Salud y Educación.

Por Ricardo Hormazábal S.
FUENTE: http://www.cambio21.cl/

Pobladores movilizados denuncian el fracaso del Gobierno en materia de reconstrucción


Las movilizaciones del pasado miércoles 11 de enero, encabezadas por la Federación Nacional de Pobladores (Fenapo), pusieron en la discusión pública el aumento injustificado de los puntajes de la Ficha de Protección Social (FPS). Sin embargo, esta no era la única bandera de lucha que sostuvieron los manifestantes ese día. El abandono de las familias damnificadas luego de que se cumplan casi dos años del pasado terremoto del 27 febrero, es -dicen los afectados- el reflejo del fracaso del Gobierno en materia de reconstrucción.
Según las cifras que maneja el Gobierno, de los 220 mil damnificados “sujetos a beneficios”, se habrían entregado 185 mil subsidios hasta agosto del año pasado. De allí hasta diciembre de 2011 -cuando se cerró el proceso de entrega de prestaciones públicas- se entregaron, supuestamente, otros 35 mil subsidios más, que juntos suman el número total de subsidios dispuestos por el Estado. Pero no hay que dejarse engañar por las cifras.
Tusy Urra, del Movimiento Nacional por la Reconstrucción Justa (MNRJ), explicó que de las 54 mil obras iniciadas en la misma fecha del año pasado -es decir, hasta agosto-, el 55% se trata solamente de reparaciones, y respecto de las viviendas nuevas que el Gobierno anunció tras el desastre de 2011, “el nivel de avance es de alrededor de un 20% solamente”, aseguró la dirigenta. Y agregó: “Esto es un fracaso del Gobierno en materia de reconstrucción”.
En otras palabras, la asignación de los 220 mil subsidios que pretende entregar el Estado no se traduce en la misma cantidad de viviendas a construir. Algunas, como evidencian las cifras, solo serán reparadas, y las casas completamente nuevas, serán las menos. Y a esto hay que agregar que han pasado casi dos años de la tragedia.
“Las cifras que maneja el Gobierno son inestables y sobre dimensionadas, porque los datos que otorga son variables”, señaló Jorge Larenas, del Observatorio de la Reconstrucción de la Universidad de Chile, quien agregó que a la frialdad de los números hay que agregarle -inevitablemente- la realidad, ya que aún no se ha dado una solución definitiva.
Queda, en cambio, mucho trabajo por hacer, advierte Larenas, quien ve este problema con desesperanza, pues han transcurrido dos años desde aquel episodio y aún -asegura- existen familias que podrían pasar un tercer invierno a la intemperie.

ALDEAS: EL LADO MÁS DRAMÁTICO DE LA RECONSTRUCCIÓN
En el mismo sentido, “el hecho más dramático tiene que ver con que las familias que viven en aldeas probablemente pasen un tercer invierno en las aldeas, es una consecuencia práctica y dramática”, lamentó Tusy Urra. La aldeas de reconstrucción todavía existen, y el grueso de ellas se concentra principalmente en la Región del Maule y del Bío Bío.
Nicolás Valenzuela, miembro de la Organización No Gubernamental (ONG) Reconstruye, advirtió que no hay que enfocar la reconstrucción solamente en las aldeas, pues estas representan menos del 2%, es decir, “apenas 4 mil 400 familias (…) es súper insignificante -agregó- y el resto de las 380 mil familias damnificadas no se sabe qué está pasando con ellas”.
Si bien el problema de las aldeas ya es preocupante, pues muchas familias no tienen viviendas para pasar este invierno, también es preocupante el panorama general: Las 380 mil familias damnificadas que denuncia Nicolás Valenzuela, no tienen una solución definitiva. El Gobierno solo entregó 220 mil subsidios de vivienda y los medios de comunicación dejaron esta problemática prácticamente en el olvido.

EL PROBLEMA CON LA FICHA DE PROTECCIÓN SOCIAL
En un comunicado publicado por la Federación Nacional de Pobladores (Fenapo) denuncian que la Ficha de Protección social no reconoce a los damnificados como tal, por lo que no pueden postular al programa de viviendas que brinda el Estado:
“Exigimos que el Gobierno de una solución definitiva al problema social que ha generado producto de la Ficha de Protección Social, instrumento que ha llevado a que las familias afectadas se vean imposibilitadas de postular a los proyectos habitacionales, no por el puntaje (que el Ministerio dice no considerar), sino por la información que contiene la ficha, puesto que muchas familias debieron albergar a familiares luego de la catástrofe y en la actualidad se consideran según la FPS, como un solo grupo familiar impidiéndoles con ello, pese a tener sus certificados de damnificados, postular a los programas de vivienda generados a través del proceso de reconstrucción”, concluyó el declaración.
El Movimiento Nacional por la Reconstrucción Justa -que forma parte de la Federación Nacional de Pobladores- aseguraron que continuarán con más movilizaciones hasta que el Gobierno cumpla con la promesa que realizó y que, transcurridos casi dos años, aún no se concretan.
Por Esteban Acuña
FUENTE:El Ciudadano

miércoles, 11 de enero de 2012

Los Tres Chorrillos:Un paraíso a la vuelta de la esquina.


A pocos kilómetros de la ciudad de RENGO, en la sexta región, se encuentra ubicado "Los Tres Chorrillos", un paraíso natural, dónde convergen dos quebradas, que dan origen a tres cascadas naturales que son de deleite de cualquier persona amante de la naturaleza. No es sencillo llegar ahí. Acceder a estas hermosas caídas de agua toma su tiempo y tiene gran dificultad. Se debe desplazar por senderos escarpados, rodeados de rigurosa vegetación y grandes formaciones rocosas. Claro que la vista que el caminante va teniendo desde el inicio de la travesía, es sencillamente espectacular.
El sector, conocido cómo Tipaume, es un área precordillerana, distante a unos 10 klms. de Rengo. Allí, rodeadas de cerros, árboles de olivos, boldos y espinos, surgen estas tres pozas, conocidas desde siempre por los lugareños, pero recién "descubiertas" por el citadino aventurero de la zona.


Sin embargo, todo este prístino paisaje, ya está comenzando a sentir la dura mano del hombre inconciente y maltratador de la naturaleza. Se puede apreciar, al ir desplazándose, gran cantidad de basura, bolsas plásticas y envases de todo tipo, tirados en cualquier lugar por los visitantes. Muy pocos son los que, respetando el medio ambiente, recolectan sus deshechos y dejan limpias las pozas.


 Es de esperar, que las personas que disfrutan de este hermoso lugar, lo hagan en forma responsable, respetando la naturaleza. Las múltiples campañas que podamos realizar para incentivar el ecoturismo, no servirán de nada si no somos nosotros mismos los que tomamos conciencia y dejamos de ensuciar y dañar nuestro ecosistema.
Recuerda siempre, al visitar un lugar turístico, que el planeta es nuestra gran herencia a las próximas generaciones: ¡¡¡CUIDÉMOSLO!!!.





Alejandra Castro Besnier.

lunes, 9 de enero de 2012

Gobierno de Piñera y Listas de Espera AUGE.





El miércoles 23 de noviembre, el gobierno anunció el fin de las listas de espera AUGE, en una ceremonia que fue encabezada por el Presidente Piñera y el Ministro de Salud. Como Salud un Derecho hemos hecho pública nuestras dudas sobre este “triunfo”, dado que no se proporciona ningún mecanismo real para verificar la reducción de la lista de espera.
Algo fundamental para comprender esta situación, es tener claridad de qué son las listas de espera. Son mecanismos de racionamiento de los servicios de salud, y son necesarios en tanto existe una limitada oferta pública (los pabellones de los hospitales, funcionan prácticamente media jornada). No se debe satanizar la lista de espera, ya que esta puede ser bien gestionada, generando mecanismos de priorización para la resolución de problemas de salud de la población. En el caso de Chile, no debemos olvidar que el aporte del Estado al financiamiento de la salud es de un 25% del gasto total y equivale a 2,05% del PIB (un tercio del promedio de la OCDE), montos absolutamente insuficiente, como se puede constatar sólo con recorrer los establecimientos de la red pública y  ver los problemas crónicos de financiamiento.
Dicho lo anterior, examinemos la pírrica victoria del gobierno. El gobierno informa que la lista de espera era de 380 mil casos. Sin embargo, en sus propias estadísticas se puede ver que de enero a junio no entregan información, según los “defensores de la Salud Pública” para abril del 2010 los casos eran de 251.188 y no las cifras entregadas por el gobierno. Luego, en julio del 2010, el Presidene Piñera realizó un extraordinario anuncio: "Hemos reducido a la mitad las listas de espera del Auge de 360.000 a 180.000". Ya en ese momento se presentaron dudas y acusaciones contra del gobierno por su falta de transparencia, agregando que la reducción se habría debido a un buen trabajo de secretaría. De esta forma hay una serie de problemas de transparencia con respecto a la lista de espera, que no son solo de hoy sino que vienen arrastradas desde el 2010. Debemos recordar que durante el 2010 la red pública de salud, tanto hospitalaria como de atención primaria estaba profundamente afectada por los efectos del terremoto, donde 18 de los 29 servicios de salud resultaron afectados. Esto claramente tiene efectos importantes en la productividad del conjunto de la red, ¿Cómo es posible que se haya disminuido la lista de espera AUGE durante el 2010 si la capacidad del sistema no estaba restablecida? Durante el anuncio del término de las listas de espera  se señaló que el 96% de la lista de había resulto en el sector público. Con esto visualizamos una nueva inconsistencia en el discurso del gobierno en relación a las listas de espera.
Otro elemento que debemos hacer notar es que estas listas de espera AUGE que llegaron a cero eran los casos acumulados hasta marzo del 2010, esto nos lleva a la necesaria pregunta ¿Por qué no hay nuevos casos que hayan ingresado a la lista de espera? ¿Qué es lo que ha sucedido desde marzo del 2010 hasta el día de hoy? Si los hospitales han estado trabajando tan arduamente en resolver los problemas de salud AUGE de las personas que estaban antes marzo del 2010, ¿cómo y dónde se han resuelto los nuevos problemas AUGE?
El gobierno ha reconocido que en 40 mil casos, se egresó a los pacientes por una causal administrativa. Esto quiere decir que, o no contestaron el  teléfono (no pudieron ubicar al paciente), o había duplicaciones de RUT, o hubo fallecimiento, o el problema de salud fue resuelto de forma particular por el paciente, entre otras. Muchos profesionales que trabajan en el sistema público han indicado a Salud un Derecho que este mecanismo administrativo es la principal fuente de reducción de la lista de espera AUGE, lo cual sería, de ser cierto, una gran decepción frente a este “triunfo de la gestión” del gobierno de Sebastián Piñera, dado que finalmente terminará agravando los problemas de salud de nuestra población.
En Salud un Derecho hemos realizado una serie de solicitudes de información, con el fin de lograr aclarar qué es lo que finalmente ocurrió respecto de la lista de espera AUGE. El día jueves 24 hemos recibido una carta fechada el día 22 de noviembre, escrita por la Fiscal de Fonasa, señora Carolina Vergara, señalando que Fonasa no tiene la información que en Salud un Derecho reclamamos desde enero de este año. Se nos responde: “no está en poder de FONASA, y de exigírsele importaría un trabajo adicional a su normal funcionamiento, con los consecuentes costos económicos”. A nuestro juicio esto es grave, dado que nuevamente se cierra la posibilidad de generar algo de transparencia en esta oscura situación.
Como Salud un Derecho pensamos que resolver los problemas de salud tanto AUGE como No-AUGE es una tarea fundamental que debe realizar cualquier gobierno. En este sentido toda reducción debe ser efectiva, es decir que a los pacientes se les solucione sus problemas de salud a través de atenciones y no por la vía administrativa. Se deben priorizar soluciones integrales, es decir que una disminución de la lista AUGE no implique un aumento de las listas de espera de patologías No-AUGE. Debe existir transparencia y evidencia de cómo se ha dado solución a los pacientes  que estaban en la lista de espera. No podemos aceptar que el Gobierno nos pida a los ciudadanos que hagamos un “acto de fe” y aceptemos sin ningún tipo de verificación que este compromiso de campaña se realizó.


Fuente:http://www.elquintopoder.cl

martes, 3 de enero de 2012

Mónica González y "Los secretos del Imperio de Karadima": "Chile es un paraíso para los pedófilos"


Acusó que muchos sectores de la Iglesia Católica asfixiaron denuncias contra sacerdotes.
Relató el control sicólogo que el ex párroco de El Bosque ejercía sobre sus víctimas.



La periodista Mónica Gónzalez, una de las autoras del libro "Los secretos del imperio de Karadima", señaló que los abusos cometidos por el ex párroco de El Bosque fueron posibles por la "cobardía" o complicidad que venía desde la misma Iglesia Católica, lo que hacen posible que Chile sea "un  paraíso para los pedófilos".
"AqImagenuí la Iglesia tiene una responsabilidad muy grave porque es obvio, que así como ha pasado, como hemos sabido en Bélgica, en Irlanda, en Estado Unidos, en Chile hubo una actitud de impunidad, de protección, de tapar, de asfixiar las denuncias", dijo a Una Nueva Mañana, junto con hacer un llamado a declarar este tipo de casos como imprescriptibles.
"Estamos enfrentándonos a una actitud terriblemente cobarde de sectores de la Iglesia que asfixiaron y protegieron la impunidad. Por eso quiero resaltar la imagen de Cristián Contreras (obispo auxiliar de Santiago), que abrió camino, y (también) el dolor de muchos sacerdotes con los cuales hablamos nosotros por lo que su Iglesia no hace para limpiar la huella de Karadima, la huella que está en los cuatro obispos de El Bosque, que (Karadima) los usaba para hacer el trabajo sucio junto a otros sacerdotes, que, cómo está clarísimo en este libro, hicieron un trabajo sucio espeluznante".
Sobre el hecho que Karadima no haya sido condenado por la justicia, pero sí por un fallo vaticano, indicó que es una muestra de que "Chile es un paraíso para los pedófilos. Esa es la verdad y hay que asumirla. Uno no entiende que no haya premura, ¿qué están esperando los legisladores y el Ejecutivo?". dijo.
"No puede seguir existiendo esta prescripción, porque en Chile el abuso sexual y sicológico de los niños debe ser castigado con las penas más severas", agregó.


"Angelo Sodano, como recordarán algunos auditores o la mayoría, fue un hombre muy importante en la Iglesia Católica Chilena porque estuvo aquí durante la dictadura, a cargo de la nunciatura y nosotros nos enteramos ahora, de que la iglesia de El Bosque, había una salita que se llamaba la 'salita de la nunciatura' porque ahí se reunía Angelo Sodano con Karadima y con otros personajes del régimen que hasta ahora nosotros no conocíamos y que eran muy importantes como un señor Serrano, Rodrigo Serrano, y lo que hacía, porque Karadima nunca fue muy importante, sino que él recopilaba información", señaló Mónica González.
"Cómo él hacía que le confesaran todo, todo, todo, él recopilaba información sobre los obispos, los sacerdotes y entonces se la entregaba a Sodano y eso determinaba muchas veces nombramientos o simplemente bajadas de cortina definitiva para algunos sacerdotes, obispos y eso es muy terrible, porque tú te das cuenta de que esta iglesia de El Bosque no solamente se convirtió en un centro abuso sicológico y sexual (...), sino que es un foco que irradia influencia, dominación de una élite y yo creo que este libro finalmente por esa investigación se convierte en un retrato de familia de esa élite", sostuvo.
Al momento de ser acusado de abuso sexual ante la justicia chilena, "hombres poderosos de la Iglesia chilena y de la élite se ponen de acuerdo para que los acusadores sean descalificados y Karadima salga impune de todo esto".
"Se llega hasta el Vaticano para hacer que Karadima sea declarado inocente por el Vaticano, pero no contaban con un hecho y es que los tiempos han cambiado no sólo en Chile. Sodano ya no es importante, y de hecho Sodano, y ha salido en cuatro líneas en Chile, está acusado de complicidad en los múltiples casos de abuso sexual que estallaron en la Iglesia Católica en el mundo, en los últimos años", agregó.



Respecto de los dineros de la iglesia a las cuales echaba mano,  tema al que el libro dedica un capítulo, Mónica González dijo que "no sabemos cuanto acumuló, porque con el dinero de los fieles compró departamentos a sus hermanos, mantuvo a su familia".
Pero más allá de eso, indicó que "lo más estremecedor que nos tocó (conocer) entre todas las cosas fue comprobar la cantidad de hombres homosexuales casados, cuyas identidades nos reservamos obviamente porque forma parte de su vida privada, y que encontraron la pantalla fantástica de ir la parroquia, ser fieles a la parroquia, (pantalla) para su homosexualidad. Ocultándola a su familia y Karadima de cierta forma los extorsionaba", señaló.
La profesional indicó que entre las víctimas del ex párroco de El Bosque había muchos jóvenes que aspiraban a "la santidad" y otros que con figura ausente paterna, sobre los que ejercía control sicológico total.


Fuente:www.cooperativa.cl

Dakar: la jugarreta de niñitos “cuicos” que daña el patrimonio arqueológico




Con aportes del Estado, tanto en Argentina como en Chile, un grupito de jovencitos juega a la aventura en el llamado Rally Dakar, pero esa actitud complaciente se esta acabando y no todos están de acuerdo con que la ruta pase por el Desierto de Atacama o por otros lugares considerados santuarios de la naturaleza.
Ayer jueves, la ONG Acción Ecológica y la Fundación Patrimonio Nuestro presentó en la Corte de Apelaciones de Santiago un recurso de protección contra el Rally Dakar en defensa del patrimonio arqueológico del país.
No faltará quien diga que los que estamos en contra somos “amargados”, eso lo escuchamos en El Sol de Iquique el año pasado, pero hay hacerse varias preguntas, cómo ¿por qué el rally dejó de realizarse enEuropa? Primero el nombre era “Paris Dakar”, pero los europeos fueron reclamando por el paso de la competencia, que al final se realizaba desde España a África.
En África, tampoco se las llevaros peladas, también hubo quejas y reclamos, sin contar las muertes por accidentes cuyos protagonistas fueron pilotos del Dakar.
Con la chiva de amenazas de movimientos árabes, sus organizadores miraron a otra parte del mapa tercermundista, donde estaba Chile y Argentina. Con una mirada de explorador en busca de Tarzán o “Tin Tin en aventurero”, llegan por acá, donde las autoridades, primero de la Concertación y luego de laAlianza, aplauden con cara de aviso de dentífrico y, más encima colocan platita de todos los chilenos para que los nenes jueguen al rally, y de paso avasallando con miles de años de historia.
Basta recordar que ya el año pasado el Consejo de Monumentos Nacionales constató y comprobó el grave daño arqueológico y paleontológico que deja esta competencia en nuestro desierto de Atacama.
Ayer la presidenta de Patrimonio Nuestro, Rosario Carvajal, dijo a los medios capitalinos que las medidas de mitigación del impacto son insuficientes e ineficientes por el daño irreparable que se produce en la zona.
“El informe es claro y frente a eso una cosa que ya habíamos denunciado por varios años. El daño es evidente. Nos parece un despropósito que exista un apoyo del mismo Gobierno y muchas veces con fondos públicos para realizar una actividad que daña el patrimonio de nuestro país”, señaló la dirigente.
El Dakar comienza este 1° de enero, en Mar del Plata, donde ya agrupaciones ambientalistas están colocando el grito en el cielo por el daño patrimonial que deja la carrera, lo mismo esta pasando en Perú. Aunque pueden ser saludos a la bandera los reclamos judiciales, ya que las autoridades prefieren ser protagonistas de la foto con corredores que nos tratan de “sudacas”, a cuidar nuestro patrimonio y nuestra dignidad.
30 de diciembre de 2011
Por Andrés Vilanova
Publicado en www.elsoldeiquique.cl